HAYA

Fagus sylvatica

Faix (Catalán) | Faia (Gallego) | Faia (Portugués) | European beech, common beech (Inglés) | Hêtre commun (Francés)


Fagus era el nombre que le daban los romanos al haya, a sus frutos y a su madera; sylvatica quiere decir ‘de las selvas’, ‘de los montes’.

Es uno de los arboles más extendidos de Europa, se pueden encontrar en las llanuras del Norte, o a 2000 metros de altura en el Etna, lugares con la misma condición climática: clima oceánico, variaciones térmicas moderadas y precipitaciones abundantes durante todo el año.

Es un árbol de una longevidad cercana a 250 años que puede alcanzar los 35-40 m., con tronco recto y no ramificado, y copa ovalada en su tercio superior. Tiene porte cilíndrico si crece en bosque. Por el contrario, si crece en soledad o rodeado de árboles más jóvenes, su porte es anchamente cónico, más abierto e irregular.

Conserva la corteza prácticamente lisa durante toda su vida, de color gris ceniciento o blanquecino que recuerda a la pata de un elefante.

Este árbol necesita suelos frescos y bien desarrollados donde la humedad ambiental sea elevada. Es indiferente al tipo de suelo y crece desde el nivel del mar hasta los 2000 m. La disposición de sus ramas horizontales y su rápido crecimiento favorecen la formación de bosques monoespecíficos donde difícilmente pueden medrar otras especies arbóreas, a no ser en claros y orlas, excepción hecha de acebos o tejos que soportan ciertas condiciones de umbría.

Robles como Quercus robur en igualdad de condiciones ecológicas, sucumben ante esta especie que finalmente los ahoga con su sombra al crecer más rápido. De hecho, la estrategia de algunas especies asociadas a los hayedos es completar la mayor parte de su ciclo vegetativo antes de que las hayas desarrollen sus hojas, que suelen ser tardías.

Bajo su dosel se acumulan los restos de hojas, frutos y ramas cuya descomposición es lenta y poseen compuestos que inhiben la germinación y crecimiento de otras plantas; es lo que se llama «efecto alelopático».

La madera de haya es fácil de tallar, tornear, pulir y apenas tiene entrenudos. Esta ha sido una de las causas de su tala masiva.

Además, por destilación se obtiene creosota, un compuesto aromático desinfectante de la madera y alquitrán. Su leña es buena para quemar y producir carbón vegetal.

Los usos del haya son varios y han cambiado con los tiempos. Se utilizó como alimento humano e incluso en la cultura pirenaica se recogen indicios de una “coca” vasca, utilizando ciertos alcaloides alucinógenos presentes en las hojas jóvenes de haya. Los hayucos se comían como “pipas” y el uso de aceite de hayuco era una práctica generalizada.

El etnógrafo Ander Manterola contaba a Impredecible Basoa que tanto los bosques de roble (haretx) y haya (pago), eran la base energética en la vida de nuestros antepasados en el País Vasco (Baso barik ez dago zurik. Surik ez dago egur barik): desde el uso de la madera como carbón vegetal en las ferrerías a la generación de energía en el hogar para calentarse y cocinar.

Además se utilizaba madera de los bosques de haya en la construcción de viviendas y embarcaciones para los astilleros. Es por ello, en el caso de las hayas, que se realizaba una tala característica que deformaba el desarrollo natural del árbol y se conseguía obtener madera sin ocasionar la muerte a los ejemplares.

Para ello, los carboneros realizaban un corte o guía a unos dos o tres metros de altura en el tronco del árbol cuando este tenía alrededor de 50 años desde la cual crecían pequeñas ramas que se podaban cada 15 años aproximadamente. De la poda de estas ramas se producía carbón vegetal que luego se utilizaba en las ferrerías. Los árboles crecían en anchura en vez de altura con un gran perímetro en los primeros tres metros aproximadamente.

Actualmente, ya abandonada esta práctica, estas hayas tienen muchas ramas en crecimiento vertical que nacen cerca de las sucesivas cicatrices de las podas realizadas, creando una silueta muy característica
Quedan restos de hayas trasmochas, así denominadas, en todo el País Vasco: Egilolarra y Otzarreta en Gorbeialde, Gaztelumendi en Gipuzkoa…

El máximo exponente de hayedo ibérico es el de Irati, el bosque continuo más grande de la península ibérica.

Características

Descubre cómo son las diferentes partes que componen al árbol

Tronco

Hoja

Flor

Fruto

Floración

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